Terminó...
¿Cómo me atrevo a decir que terminó
si nunca dimos un paso que le diera inicio?
Viviendo en un idilio unilateral,
existiendo tan solo en mi mente,
pero sin nunca haber tenido la certeza
de que tus brazos vendrían hacia mi.
Equivocando los caminos,
malinterpretando el destino,
confundiendo la amistad,
adueñándome de un cariño no correspondido.
Amistad...
¿cómo si algo así hubiera existido?
Y te alejé yo misma
por callar las palabras precisas
que surgían a borbotones desde mi garganta,
pero que yo calmaba para no dañarme.
Y esas palabras,
que quedaron escondidas en un rincón de mi interior
hoy son dagas filosas que moran de por vida
en una oscura esquina de mi corazón.
Y se acabó la historia que tuvo final antes que principio,
que tuvo sangre y dolor antes que heridas.
Se acabó la historia que jamás construimos.
Se esfumaron las sensaciones que nunca percibimos.
Y se borraon los recuerdos,
de aquellos momentos que permanecerán extintos.
Y permanezco sola en este exilio,
sin tus risas ni tu ruido,
bebiendo sola de ese dulce vino,
construyendo por mi misma
la historia que contigo jamás he vivido






